EL ARTE DE VIVIR!!!

En la vida todo es arte, o al menos así lo he sentido siempre. Cada cosa, cada detalle, precisa la mirada de un artista. El simple hecho de movernos requiere de gracia, de una gracia especial. No es igual si caminamos como autómatas, que si nos deslizamos como gacelas. El sencillo acto de sorber un vaso de agua por ejemplo, será muy diferente si lo hacemos sintiendo cómo corre por dentro nuestro, y percibimos la diferencia entre antes de tomarla y después, o contemplamos el cristal de la copa haciéndolo jugar con las luces que nos rodean, todo, absolutamente todo, es arte. En fin, podría seguir Ad Infinitum, pero esta vez sólo quise compartir la idea que tengo. Claro que si profundizamos, vivir es todo un arte!. Aprendí a sanarme y a sanar, eso también es Arte. Existen mil y una vicisitudes y maravillas en la existencia, a través de las cuales debemos aprender a movernos con arte precisamente, tantas, que me asombró encontrar disponible el título.

SEAN TODOS USTEDES MUY BIENVENIDOS!!!

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ADVERTENCIA

Todos los mensajes aquí expuestos son para el crecimiento espiritual. El discernimiento personal es un requerimiento para leerlos. Si no resuenan con su corazón, deséchelos.

lunes, 1 de agosto de 2011

Antes de leer este mensaje te invitamos a entrar unos segundos en tu corazón y desde allí sentir e irradiar AMOR hacia la Madre Tierra, hacia el Padre Cielo, hacia cada una de tus células, a cada una de las personas que te rodean, a todos los seres humanos, a toda la vida en todas partes. Luego visualízate lo más nitidamente posible y siente que estás viviendo ya en una dimensión de armonía, amor, paz y alegría.
                                 
                                                                                                                             
En Beneficio de Todos
Mensaje del Arcángel Uriel canalizado por Jennifer Hoffman
25 de Julio de 2011
Cualquier cosa que pidan para sí mismos, también lo piden en beneficio de todos. Cuando crean una realidad donde viven en paz, alegría y donde existe el amor incondicional, esto se convierte en una posibilidad para todos. Pedir para ustedes mismos no es egoísta ni limitante, pues crea una posibilidad energética para que todos experimenten la vida de esta manera. Cada cosa que piden crea una vibración que resuena a través del Universo, expandiendo esa energía y creando aberturas cada vez más grandes para que eso se convierta en parte de la impronta energética de la Tierra. Cada oración que rezan, cada deseo que piden, tiene un efecto exponencial en todos, en todas partes. Todos están conectados y son parte de la familia humana, así que lo que afecta a uno le afecta a todos.
Cada uno de sus pensamientos y emociones son energías poderosas que están impresas en la plantilla energética de la Tierra. Los poderosos pensamientos positivos, son igual de poderosos que los que afirman su impotencia y miedos. Cuando envían miedo a la plantilla energética de la tierra, están expandiendo las energías del miedo que ya existen. La oscuridad no se supera con más oscuridad, y para borrar el miedo de la impronta energética humana se requiere que todos eliminen también el miedo de su cuerpo emocional. Recuerden esto cuando estén tentados a caer en la desesperación u olviden que el poder de cambiar su camino de vida existe dentro de ustedes. No hay nada que no pueda superarse con el poder de la luz.
Al afirmar su divinidad también le recuerdan a la humanidad su esencia divina y cambian el curso del sendero de la humanidad. No hay ninguna persona ni esfuerzo insignificante, cada luz se suma a la totalidad y cada una crea una chispa de luz que supera a su energía de polaridad. El miedo se borra con el amor y la compasión, la tristeza con la alegría, y el juicio con la aceptación. Cada uno de ustedes es capaz de cambiar el curso de la humanidad, ya que están afirmando su divinidad, su ser espiritual. Esto eleva sus vibraciones y crea una resonancia que el resto de la humanidad también puede lograr. Aunque hay mucho dolor, tristeza, ira, miedo y dolor en el mundo en este momento, también hay mucha luz y despertar pues muchas personas están enfocadas en su viaje espiritual.
El viejo paradigma de tener más o ser mejor que los demás ha desaparecido. En el nuevo mundo no hay lugar para aquellos que quieren ponerse por encima de los demás, diferenciar según los bienes materiales, atributos físicos u otros elementos cuya finalidad es separar y crear divisiones entre la gente. La Unicidad de la humanidad significa que todos son iguales, como siempre lo han sido a los ojos del Creador, así que todos podrán ser bendecidos, de acuerdo con sus capacidades, comprensión espiritual y necesidades. Cada uno recibirá lo que necesite y esté dispuesto y sea capaz de aceptar para sí mismo y lo que crea que se merece.
Cuando recuerdan que toda la humanidad se beneficia de su habilidad para crear milagros, asumir su poder y avanzar en su viaje espiritual, incrementan estas energías exponencialmente y propagan lo bueno que crean en su vida para todos, en todas partes. Si han sentido que no deben pedir milagros porque no lo merecen o que no deben pedir más que lo que tienen, sepan que están creando estos milagros para ustedes y para todos. Es hora de que cada uno de ustedes asuma su patrimonio divino, que es una vida milagrosa, asuman su maestría, donde todo lo que necesitan fluye sin esfuerzo hacia ustedes. Acepten este don y su poder, adóptenlo y utilícenlo todos los días, sabiendo que al hacerlo, lo hacen por el bien de todos.
Copyright (C) 2004-2011 por Jennifer Hoffman y Enlightening Life OmniMedia, Inc. Todos los derechos reservados. Este material está protegido por leyes de derechos de autor de los EE.UU. e internacionales y puede ser distribuido libremente en su totalidad, siempre y cuando se incluya el nombre del autor y la página web Uriel Heals,www.urielheals.com.
El material en español de Jennifer Hoffman lo pueden encontrar en http://www.templodelsol.com/



Nuestro Nombre es el Primer Contrato con el que

 Cargamos

 
Nuestro Nombre es el Primer  Contrato con el que Cargamos

PLANO CREATIVO


Cuando bautizamos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad.
Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos. Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y que condicionan nuestra vida.
Un nombre repetido es como un contrato al que le hacemos una fotocopia, cuando en el árbol genealógico hay muchas fotocopias el nombre pierde fuerza y queda devaluado. Según Cristóbal Jodorowsky, el nombre tiene un impacto muy potente sobre la mente. Puede ser un fuerte identificador simbólico de la personalidad, un talismán o una prisión que nos impide ser y crecer. Ya hemos comentado en otro artículo que en los árboles narcisistas cada generación repite los mismos nombres de sus ancestros y con ello se repiten los destinos.
¿Atraen ciertos barrios a personas cuyo estado emocional corresponde al significado oculto de esos nombres? Dice Alejandro Jodorowsky que en Santiago de Chile vivió en La plaza Diego de Almagro, un lugar que él sintió como oscuro y triste. Resulta posible pensar que ese lugar era el reflejo de su interior en aquel momento de su vida.
Diego de Almagro fue un conquistador frustrado. Por engañosos consejos de su cómplice Pizarro, partió de Cuzco hacia las tierras inexploradas del Sur creyendo encontrar templos con tesoros fabulosos. Después de muchas calamidades volvió como alma en pena a Cuzco, donde su traidor socio, no queriendo compartir las riquezas robadas a los incas, lo hizo ejecutar.

Podríamos dedicar unos minutos a observar el lugar donde vivimos: en la calle de un poeta, de una santa benefactora, de un descubridor o tal vez en la de un general asesino. Nada es casual, el mundo es como un espejo que nos refleja, cada vez que realizamos una mutación interior también cambia nuestro exterior. ¿Podríamos decir que los nombres tienen una especie de frecuencia que sintoniza con ciertos receptores? ¿Qué tipo de receptores?   Inconscientemente nos sentimos atraídos por cientos nombres que reflejen lo que somos (a veces son exactos y otras veces están ocultos detrás de máscaras, sólo hay similitudes léxicas o fonéticas): Nuestra parte sana y positiva es un receptor que sintoniza con ciertos nombres, porque nos hacen gozar y sentirnos seguros. Nuestra parte enferma y negativa es otro receptor que sintoniza nombres determinados, porque hay una intención supraconsciente de resolver el conflicto.

Reflexionemos de nuevo en los nombres de lo que hemos atraído a nuestro mundo: -El nombre de nuestra empresa, centro de trabajo, escuela… -El nombre de nuestra pareja, amigos, jefes, profesores… -Personas que se cruzan en nuestro camino por “accidente” y se llaman exactamente igual que nuestro padre (o madre, hermano…) ¿Hay una programación inscrita en nuestro nombre y apellidos?

Según nos cuenta Alejandro Jodorowsky, tanto el nombre como los apellidos encierran programas mentales que son como semi­llas, de ellos pueden surgir árboles frutales o plantas veneno­sas. En el árbol genealógico los nombres repetidos son vehícu­los de dramas. Es peligroso nacer después de un hermano muerto y recibir el nombre del desaparecido. Eso nos condena a ser el otro, nunca nosotros mismos.

Cuando una hija lleva el nombre de una antigua novia de su padre, se ve condenada a ser “la novia de papá” durante toda su vida. Un tío o una tía que se suicidaron convierten su nombre, durante varias generaciones, en vehículo de depresiones. A veces es necesario, para detener esas repeticiones que crean destinos adversos, cambiarse el nombre. El nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida. En forma intuitiva así lo comprendieron la mayoría de los poe­tas chilenos, todos ellos llegados a la fama con seudónimos. ¿Hay ejemplos que nos permitan comprender la importancia del nombre?   Nuestro nombre nos tiene atrapados, ahí está nuestra “individualidad”     -Barrick Gold (oro en inglés es gold) se convirtió en el mayor productor de oro del mundo. -Brontis “voz de trueno” se dedica al mundo del teatro con una potente voz… -María, Inmaculada, Consuelo se asocian a la pureza, la virginidad, nombres que exigen perfección absoluta, que nos limitan -Miguel Ángel, Rafael, Gabriel, los nombres de ángeles dan problemas con la encarnación -César, poderoso y asociado a la ambición ¿Cómo sé si el nombre que he recibido me perjudica? Estudiar los nombres del árbol genealógico es igual que acceder al inconsciente.

En los nombres encontramos secretos. Es importante ver cómo funciona el nombre que nos dieron. Algunas cuestiones: -Lo primero es saber la persona que nos nombró. ¿Papá?, ¿mamá?, ¿abuelo?, ¿la hermana?, ¿el padrino?… El que nombra, toma poder sobre lo nombrado y no es lo mismo llamarme Micaela por mi abuela paterna, si el nombre se le ocurrió a mi padre para repetir el nudo incestuoso, o por mi madre, para ser aceptada en la familia de mi padre, dándole una hija -clon de su suegra. -¿De pequeño/a me gustaba mi nombre o me hubiese gustado llamarme de otra manera? Los niños tienen una intuición especial y una fresca desinhibición que les permiten rechazar de pleno lo que les contamina.

-Investigar de dónde viene nuestro nombre: *Si es de algún familiar, es bueno analizar su destino y los caminos que recorrió en su vida, porque probablemente venimos a repetirlos. Llamarse René después de un hermano muerto, es cargar con él toda la vida. *Si es de alguien significativo para quien nos nombró, nos caerá la carga de darle a éste lo que el otro no le dio. *Si es de algún personaje histórico, novelesco, as del fútbol o princesa de Mónaco, viviremos frustrados y fracasados si no seguimos el guión. *Si es por algo material, adquiriremos las propiedades de ese elemento. Por ejemplo, “si me llamo por la muñeca de mi hermana, me convertiré en su muñeca, ella jugará conmigo, me dominará”.

*Si me llamo por algo inmaterial, tenderé a fines abstractos ideados por nuestros padres, desatendiendo lo real e incluso, por oposición a ellos, llegaré a materializar lo contrario a lo que llevo escrito en el nombre. Llamarse Libertad, Paz, Luz, no siempre es sinónimo de ser libre, vivir en paz y tener las cosas claras. -Los diminutivos: “Me llamo Manuel como mi abuelo, pero me dicen Manolito”, han proyectado en ti la figura de tu abuelo, pero tienes prohibido crecer y superarlo. -Los nombres compuestos: “Me llamo José Luis, por mi padre y mi abuelo”. Pobre de ti si la relación entre ellos era farragosa. “Me llamo “María José”, como dice Jodorowsky, “¡Catástrofe sexual!”. -Los nombres feminizados o masculinizados: Mario, Josefa, Carmelo, Paula, corresponden a deseos frustrados de que naciéramos del sexo contrario. ¿Por qué no cambiarnos de nombre cuando este va cargado por un lastre que nos inmoviliza?

Nos aterra cambiarnos de nombre ya que tememos que dejaremos de ser reconocidos por nuestro clan. Tememos no ser reconocidos, ni identificados, no ser amados es el mayor temor que tenemos. Somos seres gregarios y pensamos que podemos morir si nuestro “clan” nos abandona, lo que es una herencia de nuestro cerebro arcaico.

Metafóricamente, el nombre que nos dan los padres es como un archivo del GPS que nos va indicando caminos digitalizados y guardados en la memoria familiar. Al nacer, nos instalan el archivo y vamos deambulando por el mundo por rutas más o menos pedregosas y abruptas, pero nos sentimos como en casa, porque ya fueron trazadas por el sistema operativo del árbol. Cambiarnos de nombre es arrojar el GPS por la ventanilla del coche y empezar a ver y a recorrer nuevos caminos, conquistar territorios que no habían sido archivados por nuestro árbol.

Es hacernos cargo de nuestro propio destino. ¿Cómo entonces llamar a nuestros hijos cuando nacen?   Alejandro Jodorowsky afirma que cada uno tenemos un nombre (podemos hacer aparecer a nuestro guía interior y pedirle nuestro nombre en un ejercicio de meditación o de visualización) que viene con nosotros incluso antes de ser concebidos.


Es posible que durante la gestación, este nombre les llegue al mismo tiempo a ambos padres de forma telepática, si tienen suficiente capacidad de percepción. Si no es así, es el niño el que debe nombrarse más adelante. En el caso de tener que decidir como llamar al bebé, el nombre no debe haber existido en la historia de su árbol genealógico, ni haber pertenecido a personas o ideales de los que lo nombran.

¿Cómo podemos cambiarnos el nombre? Cristóbal Jodorowsky dice que: “cambiar nuestro nombre interno nos permite continuar creciendo… Imaginemos que quiero recuperar ese nombre que me dieron, pero que está lastrado por innumerables proyecciones familiares… Supongamos que se trate de mi nombre: CRISTOBAL -Moldearé con arcilla las letras de mi nombre, una a una… -Las coceré una vez secadas para convertirlas en algo cerámico… -Pintaré cada una de esas letras de forma que su mitad izquierda sea plateada y su derecha dorada… -Con ese nombre que he creado lo introduciré en el interior de una gran bola de arcilla (como una pelota) Sobre esa inmensa pelota de arcilla pegarás las fotografías de todos los ancestros de tu familia: padres, abuelos, bisabuelos… -Dejaremos que seque lentamente. (Durante nueve meses) -

Transcurrido ese tiempo, con un martillo dorado rompemos el “huevo”(es decir la pelota de arcilla que contiene en su interior las letras de nuestro nombre) -Lavamos con agua bendita las letras de nuestro nombre. Las perfumaremos bien… -Enterramos todo el material del huevo que hemos roto a martillazos y plantamos una bella flor. -Para finalizar ese nombre debemos dejarlo en nuestro altar particular. Ese que ya nos hemos creado en algún lugar de nuestra casa. (Nos habrá costado, pero de esa forma recuperamos el nombre…) 

Tomado de la Red
Un Mil Bendiciones y Una Más
Sol Monasterio

GRACIAS POR VISITARME...

domingo, 31 de julio de 2011

ANTIGUO RELATO ZEN SOBRE EL AMOR



ANTIGUO RELATO ZEN SOBRE EL AMOR

El aprendiz de la vida tenía una duda en el corazón.
No se trataba de una pregunta filosófica, nacida de su intelecto, sino de un cuestionamiento que le surgía desde su propio dolor. (Ésas son las preguntas que verdaderamente valen la pena...)
Fue entonces hasta el recinto donde estaba su instructor, y, con el corazón abierto, le preguntó: Maestro... ¿qué es el Amor?
Su respuesta fue muy breve: La ausencia de miedo.
Luego meditar en silencio, el aprendiz volvió a preguntar: ¿Y qué es aquello a lo que le tenemos miedo?
Y el maestro contestó: A lo que tenemos miedo es al Amor.
Gracias, querido Juan